Este jardín está rodeado de altos muros cubiertas de trepadoras, con la mayor parte del espacio pavimentado y una rocalla al fondo que se encontraba abandonada. Se trataba de diseñar un jardín que se pudiera disfrutar todo el año y que tuviera un aspecto cuidado y en sintonía con el estilo y la calidad de la decoración interior. El diseño creado es una interpretación del jardín japonés, con un cenador central de madera de pino teñida de color teca que actúa como marco para el “paisaje” del fondo, creando una zona muy agradable para comer a resguardo del sol, gracias a los toldos, que se pueden recoger para cenar bajo las estrellas. Se mantienen gran parte de los arbustos existentes, perfilándolos y añadiendo especies que aportan interés estacional, como un arce japonés de color púrpura. Las celosías de madera oscura contribuyen al ambiente oriental que se ha buscado en el diseño. Una fuente desbordante de granito gris introduce el suave murmullo del agua. Un paso japonés de piedras planas se adentra en este pequeño jardín, en el cual también se ha colocado un banco en la zona más soleada pensando en la pequeña de la casa. El diseño incluye un cuidado sistema de iluminación, con zonas diferenciadas, para disfrutar el jardín de noche y desde el interior de la casa. Sus propietarios tienen una vida profesional intensa por lo que necesitaban un jardín de fácil mantenimiento, para ello se ha incorporado un sistema de riego automatizado y plantas de crecimiento lento y controlado.
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